{"id":2960,"date":"2014-02-08T15:59:53","date_gmt":"2014-02-08T19:59:53","guid":{"rendered":"http:\/\/delamanodemaria.com\/?p=2960"},"modified":"2014-02-08T15:59:53","modified_gmt":"2014-02-08T19:59:53","slug":"mensaje-del-santo-padre-francisco-para-la-cuaresma-2014","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/delamanodemaria.com\/?p=2960","title":{"rendered":"MENSAJE DEL SANTO PADRE  FRANCISCO PARA LA CUARESMA 2014"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\">\n<div id=\"attachment_2228\" style=\"width: 510px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"http:\/\/delamanodemaria.com\/wp-content\/uploads\/2013\/11\/pppapamisa071113.jpg\"><img aria-describedby=\"caption-attachment-2228\" decoding=\"async\" loading=\"lazy\" class=\" wp-image-2228\" alt=\"Foto ACI Prensa\" src=\"http:\/\/delamanodemaria.com\/wp-content\/uploads\/2013\/11\/pppapamisa071113.jpg\" width=\"500\" height=\"340\" srcset=\"http:\/\/delamanodemaria.com\/wp-content\/uploads\/2013\/11\/pppapamisa071113.jpg 500w, http:\/\/delamanodemaria.com\/wp-content\/uploads\/2013\/11\/pppapamisa071113-300x204.jpg 300w, http:\/\/delamanodemaria.com\/wp-content\/uploads\/2013\/11\/pppapamisa071113-441x300.jpg 441w\" sizes=\"(max-width: 500px) 100vw, 500px\" \/><\/a><p id=\"caption-attachment-2228\" class=\"wp-caption-text\">Foto ACI Prensa<\/p><\/div>\n<p align=\"center\">\n<p align=\"center\"><span style=\"color: #663300;\"><b><i>Se hizo pobre para enriquecernos con su pobreza (cfr.\u00a0 <\/i>2 Cor<i> 8, 9)<\/i><\/b><\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><i>Queridos hermanos y hermanas:<\/i><\/p>\n<p>Con ocasi\u00f3n de la Cuaresma os propongo algunas reflexiones, a fin de que os\u00a0 sirvan para el camino personal y comunitario de conversi\u00f3n. Comienzo recordando\u00a0 las palabras de san Pablo: \u00abPues conoc\u00e9is la gracia de nuestro Se\u00f1or Jesucristo,\u00a0 el cual, siendo rico, se hizo pobre por vosotros para enriqueceros con su\u00a0 pobreza\u00bb (<i>2 Cor <\/i>8, 9).<i> <\/i>El Ap\u00f3stol se dirige a los cristianos de\u00a0 Corinto para alentarlos a ser generosos y ayudar a los fieles de Jerusal\u00e9n que\u00a0 pasan necesidad. \u00bfQu\u00e9 nos dicen, a los cristianos de hoy, estas palabras de san\u00a0 Pablo? \u00bfQu\u00e9 nos dice hoy, a nosotros, la invitaci\u00f3n a la pobreza, a una vida\u00a0 pobre en sentido evang\u00e9lico?<\/p>\n<p><i>La gracia de Cristo<\/i><\/p>\n<p>Ante todo, nos dicen cu\u00e1l es el estilo de Dios. Dios no se revela mediante el\u00a0 poder y la riqueza del mundo, sino mediante la debilidad y la pobreza: \u00ab<i>Siendo rico, se hizo pobre por vosotros<\/i>\u2026\u00bb. Cristo, el Hijo eterno de Dios, igual al Padre en poder y gloria, se hizo pobre; descendi\u00f3 en\u00a0 medio de nosotros, se acerc\u00f3 a cada uno de nosotros; se desnud\u00f3, se \u201cvaci\u00f3\u201d,\u00a0 para ser en todo semejante a nosotros (cfr. <i>Flp <\/i>2, 7; <i>Heb <\/i>4, 15).\u00a0 \u00a1Qu\u00e9 gran misterio la encarnaci\u00f3n de Dios! La raz\u00f3n de todo esto es el amor\u00a0 divino, un amor que es gracia, generosidad, deseo de proximidad, y que no duda\u00a0 en darse y sacrificarse por las criaturas a las que ama. La caridad, el amor es\u00a0 compartir en todo la suerte del amado. El amor nos hace semejantes, crea\u00a0 igualdad, derriba los muros y las distancias. Y Dios hizo esto con nosotros.\u00a0 Jes\u00fas, en efecto, \u00abtrabaj\u00f3 con manos de hombre, pens\u00f3 con inteligencia de hombre, obr\u00f3 con voluntad\u00a0 de hombre, am\u00f3 con coraz\u00f3n de hombre. Nacido de la Virgen Mar\u00eda, se hizo\u00a0 verdaderamente uno de nosotros, en todo semejante a nosotros excepto en el\u00a0 pecado\u00bb\u00a0(Conc. Ecum. Vat. II, Const. past. <i><a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/archive\/hist_councils\/ii_vatican_council\/documents\/vat-ii_const_19651207_gaudium-et-spes_sp.html\">Gaudium et spes<\/a><\/i>, 22).<\/p>\n<p>La finalidad de Jes\u00fas al hacerse pobre no es la pobreza en s\u00ed misma, sino \u2014dice\u00a0 san Pablo\u2014 \u00ab&#8230;<i>para enriqueceros con su pobreza<\/i>\u00bb. No se trata de un juego de\u00a0 palabras ni de una expresi\u00f3n para causar sensaci\u00f3n. Al contrario, es una\u00a0 s\u00edntesis de la l\u00f3gica de Dios, la l\u00f3gica del amor, la l\u00f3gica de la Encarnaci\u00f3n y\u00a0 la Cruz. Dios no hizo caer sobre nosotros la salvaci\u00f3n desde lo alto, como la\u00a0 limosna de quien da parte de lo que para \u00e9l es superfluo con aparente piedad\u00a0 filantr\u00f3pica. \u00a1El amor de Cristo no es esto! Cuando Jes\u00fas entra en las aguas del Jord\u00e1n y se hace bautizar por Juan el\u00a0 Bautista, no lo hace porque necesita penitencia, conversi\u00f3n; lo hace para estar\u00a0 en medio de la gente, necesitada de perd\u00f3n, entre nosotros, pecadores, y cargar\u00a0 con el peso de nuestros pecados. Este es el camino que ha elegido para\u00a0 consolarnos, salvarnos, liberarnos de nuestra miseria. Nos sorprende que el\u00a0 Ap\u00f3stol diga que fuimos liberados no por medio de la riqueza de Cristo, sino <i> por medio de su<\/i> <i>pobreza<\/i>. Y, sin embargo, san Pablo conoce bien la\u00a0 \u00abriqueza insondable de Cristo\u00bb (<i>Ef <\/i>3, 8),<i> <\/i>\u00abheredero de todo\u00bb (<i>Heb <\/i>1, 2).<i> <\/i><\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 es, pues, esta pobreza con la que Jes\u00fas nos libera y nos enriquece? Es\u00a0 precisamente su modo de amarnos, de estar cerca de nosotros, como el buen\u00a0 samaritano que se acerca a ese hombre que todos hab\u00edan abandonado medio muerto al borde del camino (cfr. <i>Lc <\/i>10, 25<i>ss<\/i>). Lo que nos da\u00a0 verdadera libertad, verdadera salvaci\u00f3n y verdadera felicidad es su amor lleno\u00a0 de compasi\u00f3n, de ternura, que quiere compartir con nosotros. La pobreza de\u00a0 Cristo que nos enriquece consiste en el hecho que se hizo carne, carg\u00f3 con\u00a0 nuestras debilidades y nuestros pecados, comunic\u00e1ndonos la misericordia infinita\u00a0 de Dios. La pobreza de Cristo es la mayor riqueza: la riqueza de Jes\u00fas es su\u00a0 confianza ilimitada en Dios Padre, es encomendarse a \u00c9l en todo momento,\u00a0 buscando siempre y solamente su voluntad y su gloria. Es rico como lo es un ni\u00f1o\u00a0 que se siente amado por sus padres y los ama, sin dudar ni un instante de su\u00a0 amor y su ternura. La riqueza de Jes\u00fas radica en el hecho de ser <i>el Hijo<\/i>,\u00a0 su relaci\u00f3n \u00fanica con el Padre es la prerrogativa soberana de este Mes\u00edas pobre.\u00a0 Cuando Jes\u00fas nos invita a tomar su \u201cyugo llevadero\u201d, nos invita a enriquecernos\u00a0 con esta \u201crica pobreza\u201d y \u201cpobre riqueza\u201d suyas, a compartir con \u00c9l su esp\u00edritu\u00a0 filial y fraterno, a convertirnos en hijos en el Hijo, hermanos en el Hermano\u00a0 Primog\u00e9nito (cfr <i>Rom<\/i> 8, 29).<\/p>\n<p>Se ha dicho que la \u00fanica verdadera tristeza es no ser santos (L. Bloy);\u00a0 podr\u00edamos decir tambi\u00e9n que hay una \u00fanica verdadera miseria: no vivir como hijos\u00a0 de Dios y hermanos de Cristo.<\/p>\n<p><i>Nuestro testimonio <\/i><\/p>\n<p>Podr\u00edamos pensar que este \u201ccamino\u201d de la pobreza fue el de Jes\u00fas, mientras que\u00a0 nosotros, que venimos despu\u00e9s de \u00c9l, podemos salvar el mundo con los medios\u00a0 humanos adecuados. No es as\u00ed. En\u00a0toda \u00e9poca y en todo lugar, Dios sigue salvando a los hombres y salvando\u00a0 el mundo <i>mediante la pobreza de Cristo<\/i>, el cual se hace pobre en los\u00a0 Sacramentos, en la Palabra y en su Iglesia, que es un pueblo de pobres. La\u00a0 riqueza de Dios no puede pasar a trav\u00e9s de nuestra riqueza, sino siempre y\u00a0 solamente a trav\u00e9s de nuestra pobreza, personal y comunitaria, animada por el\u00a0 Esp\u00edritu de Cristo.<\/p>\n<p>A imitaci\u00f3n de nuestro Maestro, los cristianos estamos llamados a mirar las\u00a0 miserias de los hermanos, a tocarlas, a hacernos cargo de ellas y a realizar\u00a0 obras concretas a fin de aliviarlas. La <i>miseria<\/i> no coincide con la <i> pobreza<\/i>; la miseria es la pobreza sin confianza, sin solidaridad, sin\u00a0 esperanza. Podemos distinguir tres tipos de miseria: la miseria material, la\u00a0 miseria moral y la miseria espiritual. La <i>miseria material <\/i>es la que\u00a0 habitualmente llamamos pobreza y toca a cuantos viven en una condici\u00f3n que no es\u00a0 digna de la persona humana: privados de sus derechos fundamentales y de los\u00a0 bienes de primera necesidad como la comida, el agua, las condiciones higi\u00e9nicas,\u00a0 el trabajo, la posibilidad de desarrollo y de crecimiento cultural. Frente a\u00a0 esta miseria la Iglesia ofrece su servicio, su <i>diakonia<\/i>, para responder a\u00a0 las necesidades y curar estas heridas que desfiguran el rostro de la humanidad.\u00a0 En los pobres y en los \u00faltimos vemos el rostro de Cristo; amando y ayudando a\u00a0 los pobres amamos y servimos a Cristo.<i> <\/i>Nuestros esfuerzos se orientan\u00a0 asimismo a encontrar el modo de que cesen en el mundo las violaciones de la\u00a0 dignidad humana, las discriminaciones y los abusos, que, en tantos casos, son el\u00a0 origen de la miseria. Cuando el poder, el lujo y el dinero se convierten en\u00a0 \u00eddolos, se anteponen a la exigencia de una distribuci\u00f3n justa de las riquezas.\u00a0 Por tanto, es necesario que las conciencias se conviertan a la justicia, a la\u00a0 igualdad, a la sobriedad y al compartir.<\/p>\n<p>No es menos preocupante la <i>miseria moral<\/i>, que consiste en convertirse en\u00a0 esclavos del vicio y del pecado. \u00a1Cu\u00e1ntas familias viven angustiadas porque\u00a0 alguno de sus miembros \u2014a menudo joven\u2014 tiene dependencia del alcohol, las\u00a0 drogas, el juego o la pornograf\u00eda! \u00a1Cu\u00e1ntas personas han perdido el sentido de\u00a0 la vida, est\u00e1n privadas de perspectivas para el futuro y han perdido la\u00a0 esperanza! Y cu\u00e1ntas personas se ven obligadas a vivir esta miseria por\u00a0 condiciones sociales injustas, por falta de un trabajo, lo cual les priva de la\u00a0 dignidad que da llevar el pan a casa, por falta de igualdad respecto de los\u00a0 derechos a la educaci\u00f3n y la salud. En estos casos la miseria moral bien podr\u00eda\u00a0 llamarse casi suicidio incipiente. Esta forma de miseria, que tambi\u00e9n es causa\u00a0 de ruina econ\u00f3mica, siempre va unida a la <i>miseria espiritual<\/i>, que nos\u00a0 golpea cuando nos alejamos de Dios y rechazamos su amor. Si consideramos que no\u00a0 necesitamos a Dios, que en Cristo nos tiende la mano, porque pensamos que nos\u00a0 bastamos a nosotros mismos, nos encaminamos por un camino de fracaso. Dios es el\u00a0 \u00fanico que verdaderamente salva y libera.<\/p>\n<p>El Evangelio es el verdadero ant\u00eddoto contra la miseria espiritual: en cada\u00a0 ambiente el cristiano est\u00e1 llamado a llevar el anuncio liberador de que existe\u00a0 el perd\u00f3n del mal cometido, que Dios es m\u00e1s grande que nuestro pecado y nos ama\u00a0 gratuitamente, siempre, y que estamos hechos para la comuni\u00f3n y para la vida\u00a0 eterna. \u00a1El Se\u00f1or nos invita a anunciar con gozo\u00a0este mensaje de misericordia y de esperanza!\u00a0 Es hermoso experimentar la alegr\u00eda de extender esta buena nueva, de compartir el\u00a0 tesoro que se nos ha confiado, para consolar los corazones afligidos y dar\u00a0 esperanza a tantos hermanos y hermanas sumidos en el vac\u00edo. Se trata de seguir e\u00a0 imitar a Jes\u00fas, que fue en busca de los pobres y los pecadores como el pastor con la oveja\u00a0 perdida, y lo hizo lleno de amor. Unidos a \u00c9l, podemos abrir con valent\u00eda nuevos caminos de evangelizaci\u00f3n y promoci\u00f3n humana.<\/p>\n<p>Queridos hermanos y hermanas, que este tiempo de Cuaresma encuentre a toda la Iglesia dispuesta y sol\u00edcita a\u00a0 la hora de testimoniar a cuantos viven en la miseria material, moral y\u00a0 espiritual el mensaje evang\u00e9lico, que se resume en el anuncio del amor del Padre\u00a0 misericordioso, listo para abrazar en Cristo a cada persona. Podremos hacerlo en\u00a0 la medida en que nos conformemos a Cristo, que se hizo pobre y nos enriqueci\u00f3\u00a0 con su pobreza. La Cuaresma es un tiempo adecuado para despojarse; y nos har\u00e1\u00a0 bien preguntarnos de qu\u00e9 podemos privarnos a fin de ayudar y enriquecer a otros\u00a0 con nuestra pobreza. No olvidemos que la verdadera pobreza duele: no ser\u00eda\u00a0 v\u00e1lido un despojo sin esta dimensi\u00f3n penitencial. Desconf\u00edo de la limosna que no\u00a0 cuesta y no duele.<\/p>\n<p>Que el Esp\u00edritu Santo, gracias al cual \u00ab[somos] como pobres, pero que enriquecen\u00a0 a muchos; como necesitados, pero posey\u00e9ndolo todo\u00bb (<i>2 Cor <\/i>6, 10),\u00a0 sostenga nuestros prop\u00f3sitos y fortalezca en nosotros la atenci\u00f3n y la\u00a0 responsabilidad ante la\u00a0miseria humana, para que seamos misericordiosos y agentes de misericordia.\u00a0 Con este deseo, aseguro mi oraci\u00f3n por todos los creyentes. Que cada comunidad\u00a0 eclesial recorra provechosamente el camino cuaresmal. Os pido que rec\u00e9is por m\u00ed.\u00a0 Que el Se\u00f1or os bendiga y la Virgen os guarde.<\/p>\n<p><i>Vaticano, 26 de diciembre de 2013<\/i><\/p>\n<p><i>Fiesta de San Esteban, di\u00e1cono y protom\u00e1rtir<\/i><\/p>\n<p><b>FRANCISCO<\/b><\/p>\n<p>Tomado de: <a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/holy_father\/francesco\/messages\/lent\/documents\/papa-francesco_20131226_messaggio-quaresima2014_sp.html\">http:\/\/www.vatican.va\/holy_father\/francesco\/messages\/lent\/documents\/papa-francesco_20131226_messaggio-quaresima2014_sp.html<\/a><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"padding-bottom:20px; padding-top:10px;\" class=\"hupso-share-buttons\"><!-- Hupso Share Buttons - https:\/\/www.hupso.com\/share\/ --><a class=\"hupso_toolbar\" href=\"https:\/\/www.hupso.com\/share\/\"><img src=\"http:\/\/static.hupso.com\/share\/buttons\/lang\/es\/share-medium.png\" style=\"border:0px; padding-top: 5px; float:left;\" alt=\"Share Button\"\/><\/a><script type=\"text\/javascript\">var hupso_services_t=new Array(\"Twitter\",\"Facebook\",\"Google Plus\",\"Pinterest\",\"Linkedin\",\"Email\",\"Print\");var hupso_background_t=\"#EAF4FF\";var hupso_border_t=\"#66CCFF\";var hupso_toolbar_size_t=\"medium\";var hupso_image_folder_url = \"\";var hupso_twitter_via=\"hectorops\";var hupso_url_t=\"\";var hupso_title_t=\"MENSAJE%20DEL%20SANTO%20PADRE%20%20FRANCISCO%20PARA%20LA%20CUARESMA%202014\";<\/script><script type=\"text\/javascript\" src=\"http:\/\/static.hupso.com\/share\/js\/share_toolbar.js\"><\/script><!-- Hupso Share Buttons --><\/div>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Se hizo pobre para enriquecernos con su pobreza (cfr.\u00a0 2 Cor 8, 9) &nbsp; Queridos hermanos y hermanas: Con ocasi\u00f3n de la Cuaresma os propongo algunas reflexiones, a fin de que os\u00a0 sirvan para el camino personal y comunitario de &hellip; <a href=\"http:\/\/delamanodemaria.com\/?p=2960\">Continue reading <span class=\"meta-nav\">&rarr;<\/span><\/a><\/p>\n<div style=\"padding-bottom:20px; padding-top:10px;\" class=\"hupso-share-buttons\"><!-- Hupso Share Buttons - https:\/\/www.hupso.com\/share\/ --><a class=\"hupso_toolbar\" href=\"https:\/\/www.hupso.com\/share\/\"><img src=\"http:\/\/static.hupso.com\/share\/buttons\/lang\/es\/share-medium.png\" style=\"border:0px; padding-top: 5px; float:left;\" alt=\"Share Button\"\/><\/a><script type=\"text\/javascript\">var hupso_services_t=new Array(\"Twitter\",\"Facebook\",\"Google Plus\",\"Pinterest\",\"Linkedin\",\"Email\",\"Print\");var hupso_background_t=\"#EAF4FF\";var hupso_border_t=\"#66CCFF\";var hupso_toolbar_size_t=\"medium\";var hupso_image_folder_url = \"\";var hupso_twitter_via=\"hectorops\";var hupso_url_t=\"\";var hupso_title_t=\"MENSAJE%20DEL%20SANTO%20PADRE%20%20FRANCISCO%20PARA%20LA%20CUARESMA%202014\";<\/script><script type=\"text\/javascript\" src=\"http:\/\/static.hupso.com\/share\/js\/share_toolbar.js\"><\/script><!-- Hupso Share Buttons --><\/div>","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"jetpack_post_was_ever_published":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_newsletter_tier_id":0,"jetpack_publicize_message":"","jetpack_is_tweetstorm":false,"jetpack_publicize_feature_enabled":true,"jetpack_social_post_already_shared":true,"jetpack_social_options":{"image_generator_settings":{"template":"highway","enabled":false}}},"categories":[1],"tags":[447,35,448,11],"jetpack_publicize_connections":[],"jetpack_featured_media_url":"","jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/p3bBgS-LK","jetpack_sharing_enabled":true,"jetpack_likes_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"http:\/\/delamanodemaria.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/2960"}],"collection":[{"href":"http:\/\/delamanodemaria.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"http:\/\/delamanodemaria.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/delamanodemaria.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/delamanodemaria.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=2960"}],"version-history":[{"count":1,"href":"http:\/\/delamanodemaria.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/2960\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":2961,"href":"http:\/\/delamanodemaria.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/2960\/revisions\/2961"}],"wp:attachment":[{"href":"http:\/\/delamanodemaria.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=2960"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"http:\/\/delamanodemaria.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=2960"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"http:\/\/delamanodemaria.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=2960"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}