{"id":357,"date":"2013-02-17T19:02:36","date_gmt":"2013-02-17T23:02:36","guid":{"rendered":"http:\/\/delamanodemaria.com\/?p=357"},"modified":"2013-02-17T19:02:36","modified_gmt":"2013-02-17T23:02:36","slug":"mensaje-del-papa-benedicto-xvi-para-la-cuaresma-2013","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/delamanodemaria.com\/?p=357","title":{"rendered":"MENSAJE DEL PAPA BENEDICTO XVI PARA LA CUARESMA 2013"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"http:\/\/delamanodemaria.com\/wp-content\/uploads\/2013\/02\/Benedicto16.jpg\"><img decoding=\"async\" loading=\"lazy\" class=\"alignnone size-full wp-image-358\" alt=\"Benedicto16\" src=\"http:\/\/delamanodemaria.com\/wp-content\/uploads\/2013\/02\/Benedicto16.jpg\" width=\"760\" height=\"445\" srcset=\"http:\/\/delamanodemaria.com\/wp-content\/uploads\/2013\/02\/Benedicto16.jpg 760w, http:\/\/delamanodemaria.com\/wp-content\/uploads\/2013\/02\/Benedicto16-300x175.jpg 300w, http:\/\/delamanodemaria.com\/wp-content\/uploads\/2013\/02\/Benedicto16-500x292.jpg 500w\" sizes=\"(max-width: 760px) 100vw, 760px\" \/><\/a><\/p>\n<p>\u00abHemos conocido el amor que Dios nos tiene y hemos cre\u00eddo en \u00e9l\u00bb (1 Jn 4, 16)<\/p>\n<p>Queridos hermanos y hermanas:<\/p>\n<p>La celebraci\u00f3n de la Cuaresma, en el marco del A\u00f1o de la Fe, nos ofrece una ocasi\u00f3n preciosa para meditar sobre la relaci\u00f3n entre fe y caridad: entre creer en Dios, el Dios de Jesucristo, y el amor, que es fruto de la acci\u00f3n del Esp\u00edritu Santo y nos gu\u00eda por un camino de entrega a Dios y a los dem\u00e1s.<\/p>\n<p>1. La fe como respuesta al amor de Dios<\/p>\n<p>En mi primera Enc\u00edclica expuse ya algunos elementos para comprender el estrecho v\u00ednculo entre estas dos virtudes teologales, la fe y la caridad. Partiendo de la afirmaci\u00f3n fundamental del ap\u00f3stol Juan: \u00abHemos conocido el amor que Dios nos tiene y hemos cre\u00eddo en \u00e9l\u00bb {1 Jn 4,16), recordaba que \u00abno se comienza a ser cristiano por una decisi\u00f3n \u00e9tica o una gran idea, sino por el encuentro con un acontecimiento, con una Persona, que da un nuevo horizonte a la vida y, con ello, una orientaci\u00f3n decisiva&#8230; Y puesto que es Dios quien nos ha amado primero (cf. 1 Jn 4,10), ahora el amor ya no es s\u00f3lo un &#8220;mandamiento&#8221;, sino la respuesta al don del amor, con el cual Dios viene a nuestro encuentro\u00bb [Deus cantas est, 1). La fe constituye la adhesi\u00f3n personal \u2013que incluye todas nuestras facultades\u2013 a la revelaci\u00f3n del amor gratuito y \u00abapasionado\u00bb que Dios tiene por nosotros y que se manifiesta plenamente en Jesucristo. El encuentro con Dios Amor no s\u00f3lo comprende el coraz\u00f3n, sino tambi\u00e9n el entendimiento: \u00abEl reconocimiento del Dios vivo es una v\u00eda hacia el amor, y el s\u00ed de nuestra voluntad a la suya abarca entendimiento, voluntad y sentimiento en el acto \u00fanico del amor.<\/p>\n<p>Sin embargo, \u00e9ste es un proceso que siempre est\u00e1 en camino: el amor nunca se da por &#8220;concluido&#8221; y completado\u00bb {ib\u00eddem, 17). De aqu\u00ed deriva para todos los cristianos y, en particular, para los \u00abagentes de la caridad\u00bb, la necesidad de la fe, del \u00abencuentro con Dios en Cristo que suscite en ellos el amor y abra su esp\u00edritu al otro, de modo que, para ellos, el amor al pr\u00f3jimo ya no sea un mandamiento por as\u00ed decir impuesto desde fuera, sino una consecuencia que se desprende de su fe, la cual act\u00faa por la caridad\u00bb (ib., 31a).<\/p>\n<p>El cristiano es una persona conquistada por el amor de Cristo y movido por este amor \u2013\u00abcaritas Christi urget nos\u00bb (2 Co 5,14) \u2013, est\u00e1 abierto de modo profundo y concreto al amor al pr\u00f3jimo (cf. ib., 33). Esta actitud nace ante todo de la conciencia de que el Se\u00f1or nos ama, nos perdona, incluso nos sirve, se inclina a lavar los pies de los ap\u00f3stoles y se entrega a s\u00ed mismo en la cruz para atraer a la humanidad al amor de Dios.<\/p>\n<p>\u00abLa fe nos muestra a Dios que nos ha dado a su Hijo y as\u00ed suscita en nosotros la firme certeza de que realmente es verdad que Dios es amor&#8230; La fe, que hace tomar conciencia del amor de Dios revelado en el coraz\u00f3n traspasado de Jes\u00fas en la cruz, suscita a su vez el amor. El amor es una luz -en el fondo la \u00fanica- que ilumina constantemente a un mundo oscuro y nos da la fuerza para vivir y actuar\u00bb (ib., 39). Todo esto nos lleva a comprender que la principal actitud caracter\u00edstica de los cristianos es precisamente \u00abel amor fundado en la fe y plasmado por ella\u00bb (ib., 7).<\/p>\n<p>2. La caridad como vida en la fe<\/p>\n<p>Toda la vida cristiana consiste en responder al amor de Dios. La primera respuesta es precisamente la fe, acoger llenos de estupor y gratitud una inaudita iniciativa divina que nos precede y nos reclama. Y el \u00abs\u00ed\u00bb de la fe marca el comienzo de una luminosa historia de amistad con el Se\u00f1or, que llena toda nuestra existencia y le da pleno sentido.<\/p>\n<p>Sin embargo, Dios no se contenta con que nosotros aceptemos su amor gratuito. No se limita a amarnos, quiere atraernos hacia s\u00ed, transformarnos de un modo tan profundo que podamos decir con san Pablo: ya no vivo yo, sino que Cristo vive en m\u00ed (cf. Ga 2,20).<\/p>\n<p>Cuando dejamos espacio al amor de Dios, nos hace semejantes a \u00e9l, part\u00edcipes de su misma caridad.<\/p>\n<p>Abrirnos a su amor significa dejar que \u00e9l viva en nosotros y nos lleve a amar con \u00e9l, en \u00e9l y como \u00e9l; s\u00f3lo entonces nuestra fe llega verdaderamente \u00aba actuar por la caridad\u00bb (Ga 5,6) y \u00e9l mora en nosotros (cf. 1 Jn 4,12).<\/p>\n<p>La fe es conocer la verdad y adherirse a ella (cf. 1 Tm 2,4); la caridad es \u00abcaminar\u00bb en la verdad (cf. Ef 4,15). Con la fe se entra en la amistad con el Se\u00f1or; con la caridad se vive y se cultiva esta amistad (cf. Jn 15,14s). La fe nos hace acoger el mandamiento del Se\u00f1or y Maestro; la caridad nos da la dicha de ponerlo en pr\u00e1ctica (cf. Jn 13,13-17).<\/p>\n<p>En la fe somos engendrados como hijos de Dios (cf. Jn 1,12s); la caridad nos hace perseverar concretamente en este v\u00ednculo divino y dar el fruto del Esp\u00edritu Santo (cf. Ga 5,22). La fe nos lleva a reconocer los dones que el Dios bueno y generoso nos encomienda; la caridad hace que fructifiquen (cf. Mt 25,14-30).<\/p>\n<p>3. El lazo indisoluble entre fe y caridad<\/p>\n<p>A la luz de cuanto hemos dicho, resulta claro que nunca podemos separar, o incluso oponer, fe y caridad. Estas dos virtudes teologales est\u00e1n \u00edntimamente unidas por lo que es equivocado ver en ellas un contraste o una \u00abdial\u00e9ctica\u00bb.<\/p>\n<p>Por un lado, en efecto, representa una limitaci\u00f3n la actitud de quien hace fuerte hincapi\u00e9 en la prioridad y el car\u00e1cter decisivo de la fe, subestimando y casi despreciando las obras concretas de caridad y reduci\u00e9ndolas a un humanitarismo gen\u00e9rico. Por otro, sin embargo, tambi\u00e9n es limitado sostener una supremac\u00eda exagerada de la caridad y de su laboriosidad, pensando que las obras puedan sustituir a la fe. Para una vida espiritual sana es necesario rehuir tanto el fide\u00edsmo como el activismo moralista.<\/p>\n<p>La existencia cristiana consiste en un continuo subir al monte del encuentro con Dios para despu\u00e9s volver a bajar, trayendo el amor y la fuerza que derivan de \u00e9ste, a fin de servir a nuestros hermanos y hermanas con el mismo amor de Dios.<\/p>\n<p>En la Sagrada Escritura vemos que el celo de los ap\u00f3stoles en el anuncio del Evangelio que suscita la fe est\u00e1 estrechamente vinculado a la solicitud caritativa respecto al servicio de los pobres (cf. Hch 6,1-4). En la Iglesia, contemplaci\u00f3n y acci\u00f3n, simbolizadas de alguna manera por las figuras evang\u00e9licas de las hermanas Marta y Mar\u00eda, deben coexistir e integrarse (cf. Le 10,38-42).<\/p>\n<p>La prioridad corresponde siempre a la relaci\u00f3n con Dios y el verdadero compartir evang\u00e9lico debe estar arraigado en la fe (cf. Audiencia general 25 abril 2012). A veces, de hecho, se tiene la tendencia a reducir el t\u00e9rmino \u00abcaridad\u00bb a la solidaridad o a la simple ayuda humanitaria.<\/p>\n<p>En cambio, es importante recordar que la mayor obra de caridad es precisamente la evangelizaci\u00f3n, es decir, el \u00abservicio de la Palabra\u00bb. Ninguna acci\u00f3n es m\u00e1s ben\u00e9fica y, por tanto, caritativa hacia el pr\u00f3jimo que partir el pan de la Palabra de Dios, hacerle part\u00edcipe de la Buena Nueva del Evangelio, introducirlo en la relaci\u00f3n con Dios: la evangelizaci\u00f3n es la promoci\u00f3n m\u00e1s alta e integral de la persona humana.<\/p>\n<p>Como escribe el siervo de Dios el Papa Pablo VI en la Enc\u00edclica Populorum progressio, es el anuncio de Cristo el primer y principal factor de desarrollo (cf. n. 16). La verdad originaria del amor de Dios por nosotros, vivida y anunciada, abre nuestra existencia a aceptar este amor haciendo posible el desarrollo integral de la humanidad y de cada hombre (cf. Cantas en veritate, 8).<\/p>\n<p>En definitiva, todo parte del amor y tiende al amor. Conocemos el amor gratuito de Dios mediante el anuncio del Evangelio. Si lo acogemos con fe, recibimos el primer contacto \u2013indispensable\u2013 con lo divino, capaz de hacernos \u00abenamorar del Amor\u00bb, para despu\u00e9s vivir y crecer en este Amor y comunicarlo con alegr\u00eda a los dem\u00e1s.<\/p>\n<p>A prop\u00f3sito de la relaci\u00f3n entre fe y obras de caridad, unas palabras de la Carta de San Pablo a los Efesios resumen quiz\u00e1 muy bien su correlaci\u00f3n: \u00abPues hab\u00e9is sido salvados por la gracia mediante la fe; y esto no viene de vosotros, sino que es un don de Dios; tampoco viene de las obras, para que nadie se glor\u00ede. En efecto, hechura suya somos: creados en Cristo Jes\u00fas, en orden a las buenas obras que de antemano dispuso Dios que practic\u00e1ramos\u00bb (2,8-10).<\/p>\n<p>Aqu\u00ed se percibe que toda la iniciativa salv\u00edfica viene de Dios, de su gracia, de su perd\u00f3n acogido en la fe; pero esta iniciativa, lejos de limitar nuestra libertad y nuestra responsabilidad, m\u00e1s bien hace que sean aut\u00e9nticas y las orienta hacia las obras de la caridad.<\/p>\n<p>\u00c9stas no son principalmente fruto del esfuerzo humano, del cual gloriarse, sino que nacen de la fe, brotan de la gracia que Dios concede abundantemente. Una fe sin obras es como un \u00e1rbol sin frutos: estas dos virtudes se necesitan rec\u00edprocamente.<\/p>\n<p>La Cuaresma, con las tradicionales indicaciones para la vida cristiana, nos invita precisamente a alimentar la fe a trav\u00e9s de una escucha m\u00e1s atenta y prolongada de la Palabra de Dios y la participaci\u00f3n en los sacramentos y, al mismo tiempo, a crecer en la caridad, en el amor a Dios y al pr\u00f3jimo, tambi\u00e9n a trav\u00e9s de las indicaciones concretas del ayuno, de la penitencia y de la limosna.<\/p>\n<p>4. Prioridad de la fe, primado de la caridad<\/p>\n<p>Como todo don de Dios, fe y caridad se atribuyen a la acci\u00f3n del \u00fanico Esp\u00edritu Santo (cf. 1 Co 13), ese Esp\u00edritu que grita en nosotros \u00ab\u00a1Abb\u00e1, Padre!\u00bb (Ga 4,6), y que nos hace decir \u00ab\u00a1Jes\u00fas es el Se\u00f1or!\u00bb (1 Co 12,3) y \u00ab\u00a1Maranatha!\u00bb (1 Co 16,22; Ap 22,20).<\/p>\n<p>La fe, don y respuesta, nos da a conocer la verdad de Cristo como Amor encarnado y crucificado, adhesi\u00f3n plena y perfecta a la voluntad del Padre e infinita misericordia divina para con el pr\u00f3jimo; la fe graba en el coraz\u00f3n y la mente la firme convicci\u00f3n de que precisamente este Amor es la \u00fanica realidad que vence el mal y la muerte. La fe nos invita a mirar hacia el futuro con la virtud de la esperanza, esperando confiadamente que la victoria del amor de Cristo alcance su plenitud.<\/p>\n<p>Por su parte, la caridad nos hace entrar en el amor de Dios que se manifiesta en Cristo, nos hace adherir de modo personal y existencial a la entrega total y sin reservas de Jes\u00fas al Padre y a sus hermanos. Infundiendo en nosotros la caridad, el Esp\u00edritu Santo nos hace part\u00edcipes de la abnegaci\u00f3n propia de Jes\u00fas: filial para con Dios y fraterna para con todo hombre (cf. Rm 5,5).<\/p>\n<p>La relaci\u00f3n entre estas dos virtudes es an\u00e1loga a la que existe entre dos sacramentos fundamentales de la Iglesia: el bautismo y la Eucarist\u00eda. El bautismo (sacramentum fidei) precede a la Eucarist\u00eda (sacramentum caritatis), pero est\u00e1 orientado a ella, que constituye la plenitud del camino cristiano.<\/p>\n<p>An\u00e1logamente, la fe precede a la caridad, pero se revela germina s\u00f3lo si culmina en ella. Todo parte de la humilde aceptaci\u00f3n de la fe (\u00absaber que Dios nos ama\u00bb), pero debe llegar a la verdad de la caridad (\u00absaber amar a Dios y al pr\u00f3jimo\u00bb), que permanece para siempre, como cumplimiento de todas las virtudes (cf. 1 Co 13,13).<\/p>\n<p>Queridos hermanos y hermanas, en este tiempo de Cuaresma, durante el cual nos preparamos a celebrar el acontecimiento de la cruz y la resurrecci\u00f3n, mediante el cual el amor de Dios redimi\u00f3 al mundo e ilumin\u00f3 la historia, os deseo a todos que viv\u00e1is este tiempo precioso reavivando la fe en Jesucristo, para entrar en su mismo torrente de amor por el Padre y por cada hermano y hermana que encontramos en nuestra vida. Por esto, elevo mi oraci\u00f3n a Dios, a la vez que invoco sobre cada uno y cada comunidad la Bendici\u00f3n del Se\u00f1or.<\/p>\n<p>BENEDICTUS PP. XVI<\/p>\n<div style=\"padding-bottom:20px; padding-top:10px;\" class=\"hupso-share-buttons\"><!-- Hupso Share Buttons - https:\/\/www.hupso.com\/share\/ --><a class=\"hupso_toolbar\" href=\"https:\/\/www.hupso.com\/share\/\"><img src=\"http:\/\/static.hupso.com\/share\/buttons\/lang\/es\/share-medium.png\" style=\"border:0px; padding-top: 5px; float:left;\" alt=\"Share Button\"\/><\/a><script type=\"text\/javascript\">var hupso_services_t=new Array(\"Twitter\",\"Facebook\",\"Google Plus\",\"Pinterest\",\"Linkedin\",\"Email\",\"Print\");var hupso_background_t=\"#EAF4FF\";var hupso_border_t=\"#66CCFF\";var hupso_toolbar_size_t=\"medium\";var hupso_image_folder_url = \"\";var hupso_twitter_via=\"hectorops\";var hupso_url_t=\"\";var hupso_title_t=\"MENSAJE%20DEL%20PAPA%20BENEDICTO%20XVI%20PARA%20LA%20CUARESMA%202013\";<\/script><script type=\"text\/javascript\" src=\"http:\/\/static.hupso.com\/share\/js\/share_toolbar.js\"><\/script><!-- Hupso Share Buttons --><\/div>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00abHemos conocido el amor que Dios nos tiene y hemos cre\u00eddo en \u00e9l\u00bb (1 Jn 4, 16) Queridos hermanos y hermanas: La celebraci\u00f3n de la Cuaresma, en el marco del A\u00f1o de la Fe, nos ofrece una ocasi\u00f3n preciosa para &hellip; <a href=\"http:\/\/delamanodemaria.com\/?p=357\">Continue reading <span class=\"meta-nav\">&rarr;<\/span><\/a><\/p>\n<div style=\"padding-bottom:20px; padding-top:10px;\" class=\"hupso-share-buttons\"><!-- Hupso Share Buttons - https:\/\/www.hupso.com\/share\/ --><a class=\"hupso_toolbar\" href=\"https:\/\/www.hupso.com\/share\/\"><img src=\"http:\/\/static.hupso.com\/share\/buttons\/lang\/es\/share-medium.png\" style=\"border:0px; padding-top: 5px; float:left;\" alt=\"Share Button\"\/><\/a><script type=\"text\/javascript\">var hupso_services_t=new Array(\"Twitter\",\"Facebook\",\"Google Plus\",\"Pinterest\",\"Linkedin\",\"Email\",\"Print\");var hupso_background_t=\"#EAF4FF\";var hupso_border_t=\"#66CCFF\";var hupso_toolbar_size_t=\"medium\";var hupso_image_folder_url = \"\";var hupso_twitter_via=\"hectorops\";var hupso_url_t=\"\";var hupso_title_t=\"MENSAJE%20DEL%20PAPA%20BENEDICTO%20XVI%20PARA%20LA%20CUARESMA%202013\";<\/script><script type=\"text\/javascript\" src=\"http:\/\/static.hupso.com\/share\/js\/share_toolbar.js\"><\/script><!-- Hupso Share Buttons --><\/div>","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"jetpack_post_was_ever_published":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_newsletter_tier_id":0,"jetpack_publicize_message":"","jetpack_is_tweetstorm":false,"jetpack_publicize_feature_enabled":true,"jetpack_social_post_already_shared":true,"jetpack_social_options":{"image_generator_settings":{"template":"highway","enabled":false}}},"categories":[1],"tags":[7,6],"jetpack_publicize_connections":[],"jetpack_featured_media_url":"","jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/p3bBgS-5L","jetpack_sharing_enabled":true,"jetpack_likes_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"http:\/\/delamanodemaria.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/357"}],"collection":[{"href":"http:\/\/delamanodemaria.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"http:\/\/delamanodemaria.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/delamanodemaria.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/delamanodemaria.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=357"}],"version-history":[{"count":1,"href":"http:\/\/delamanodemaria.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/357\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":359,"href":"http:\/\/delamanodemaria.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/357\/revisions\/359"}],"wp:attachment":[{"href":"http:\/\/delamanodemaria.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=357"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"http:\/\/delamanodemaria.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=357"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"http:\/\/delamanodemaria.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=357"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}