Papa Francisco nombra un obispo auxiliar para San Juan

Se trata del sacerdote Alberto Figueroa Morales, de la parroquia Santa Luisa de Marillac.

El papa Francisco nombró al sacerdote Alberto Figueroa Morales como obispo auxiliar de San Juan, informó el arzobispo de San Juan, Roberto González Nieves.

Según destacó, sería el obispo más joven de Puerto Rico, con 58 años.

“Hoy, con profunda alegría, comunico a todo el pueblo Santo de Dios, que el papa Francisco, nombró en el día de hoy, al reverendo padre Alberto Figueroa Morales como obispo auxiliar de San Juan de Puerto Rico. El padre Alberto, quien se convierte en el primer puertorriqueño en ser nombrado obispo para una diócesis en Puerto Rico por este tan querido papa. El obispo electo pasa a ser el prelado más joven de la actualidad en nuestra jurisdicción”, afirmó González Nieves en comunicado de prensa.

Figueroa Morales sustituirá al monseñor Hermín Negrón Santana, quien murió en el 2012.

Destacó que este nombramiento se hace hoy, cuando se celebra el día de la patrona de la Isla, Nuestra Señora de la Divina Providencia. Por tal razón, comentó que el bello gesto “es un motivo singular de alegría, que nos ha obsequiado el papa Francisco con la noticia del nombramiento de un nuevo obispo, sucesor de los apóstoles. Hoy damos gracias al papa Francisco por este don, por esta solicitud paternal y por manifestarnos a través de este hecho su cercanía de pastor para con nuestro pueblo.”

El nuevo obispo nació el 9 de agosto de 1961 en Guaynabo, Puerto Rico. Estudió la primaria y secundaria en varias escuelas católicas y públicas de Guaynabo graduándose en 1979. Luego, en 1981 entró como postulante con los Frailes Capuchinos y estudió en la Pontificia Universidad Católica de Puerto Rico – Ponce, donde obtuvo un bachillerato en filosofía en 1984. Además, estudió teología en el Centro de Estudios de los Dominicos del Caribe en Bayamón y en la Universidad de Navarra.  

En 1986 recibió la dispensa de los votos temporales y entró al seminario diocesano Jesús Maestro de la Diócesis de Arecibo. Recibió la ordenación diaconal en 1989 y el 2 de junio de 1990 la ordenación sacerdotal de manos de monseñor Ulises Casiano, administrador apostólico de la diócesis. Su primera asignación fue como Vicario de la Catedral de Arecibo. 

En el 2010, deseó hacer una experiencia diocesana en su ministerio sacerdotal en la Arquidiócesis de San Juan siendo nombrado administrador de la parroquia Santa Luisa de Marillac, la que actualmente atiende. Durante ese tiempo hizo un máster en Derecho Canónico por la Pontificia Universidad de Salamanca en España. En la arquidiócesis ha servido además como Vicario de Zona y desde 2016 hasta el presente como Vicario General y moderador de la curia. 

González Nieves indicó que la fecha de la ordenación episcopal del obispo electo se anunciará próximamente. 

Tomado de:
https://www.primerahora.com/noticias/puerto-rico/nota/papafrancisconombraunobispoauxiliarparasanjuan-1376797/?fbclid=IwAR2OQe7XK1wRclvXR7olAxNF1OS_fu7kH2yhipe9oCUSiI1SW3ho8ydwLco

¡Qué es la Misa Crismal, y cuándo se celebra?

Aunque la Misa Crismal normalmente se celebra en la mañana del Jueves Santo, en nuestra Arquidiócesis de San Juan, como en tantas otras, se celebra el Martes Santo en la noche. Este año será hoy 16 de abril de 2019 a las 7:00 P.M. en la Parroquia María Auxiliadora, de Cantera.

La Misa Crismal que celebra el obispo con todos los presbíteros de la diócesis, es una de las principales manifestaciones de la plenitud sacerdotal del Obispo y como signo de la unión estrecha de los presbíteros con él. En ella se consagra el Santo Crisma y se bendicen los óleos de los catecúmenos y de los enfermos.

El Santo Crisma, es decir el óleo perfumado que representa al mismo Espíritu Santo, nos es dado junto con sus carismas el día de nuestro bautizo y de nuestra confirmación y en la ordenación de los diáconos, sacerdotes y obispos.

La palabra crisma proviene de latín: chrisma, que significa unción. Así se llama ahora al aceite y bálsamo mezclados que el obispo consagra este Jueves Santo por la mañana para ungir a los nuevos bautizados y signar a los confirmados. También son ungidos los Obispos y los sacerdotes en el día de su ordenación sacramental.

La liturgia cristiana ha aceptado el uso del Antiguo Testamento, en el que eran ungidos con el óleo de la consagración, los reyes, sacerdotes y profetas, ya que ellos prefiguraban a Cristo, cuyo nombre significa “el ungido del Señor”. El crisma se hace con aceite y aromas o materia olorosa para significar “el buen olor de Cristo” que deben despedir los bautizados.

Con el óleo de los catecúmenos se extiende el efecto de los exorcismos, pues los bautizados se vigorizan, reciben la fuerza divina del Espíritu Santo, para que puedan renunciar al mal, antes de que renazcan de la fuente de la vida en el bautizo. Este aceite es un jugo untuoso de color verde amarillento que se extrae del olivo o de otras plantas.

El óleo de los enfermos, cuyo uso atestigua el apóstol Santiago, remedia las dolencias de alma y cuerpo de los enfermos, para que puedan soportar y vencer con fortaleza el mal y conseguir el perdón de los pecados. El aceite simboliza el vigor y la fuerza del Espíritu Santo. Con este óleo el Espíritu Santo vivifica y transforma nuestra enfermedad y nuestra muerte en sacrificio salvador como el de Jesús.

Por lo general antes de comenzar la celebración de la Cena del Señor se reciben solemnemente estos Santo Óleos consagrados en la Misa Crismal celebrada en la mañana por el Obispo reunido con el presbiterio. En una procesión solemne los óleos son llevados en tres ánforas preciosas que se guardan en un lugar previamente destinado dentro de la Iglesia.

Tomado de: http://www.churchforum.org/misa-crismal.htm

PROGRAMA Y CALENDARIO ACADÉMICO ISTEPA AGOSTO-DICIEMBRE 2018

Queridos hermanos y hermanas en Jesús y María:

Como todos los años, les acompaño el programa de cursos a ofrecerse y el calendario académico del Instituto Superior de Teología y Pastoral Luis Cardenal Aponte Martínez (ISTEPA) para el semestre agosto – diciembre de 2018.

Este semestre el suscribiente estará ofreciendo el curso preparatorio para Presidentes de Asambleas Litúrgicas dominicales en ausencia de sacerdote y diácono. El mismo se ofrecerá los jueves de 7:00 a 9:00 pm en las facilidades de ISTEPA, en Bayamón.

Este curso obedece a una iniciativa de nuestro Arzobispo Roberto Octavio González Nieves, ofm ante la escasez de sacerdotes y diáconos, para habilitar a laicos que puedan presidir Asambleas Litúrgicas dominicales en las circunstancias contempladas en el Directorio para las celebraciones dominicales en ausencia de presbítero publicado por la Congregación para el Culto Divino.

Les adelanto que el curso ha tenido tanta aceptación, que se se va a abrir una segunda sección los martes a la misma hora en una parroquia que informaremos próximamente, también a cargo de este servidor.

Calendario Agosto 2018

Programa Agosto 2018

REFLEXIÓN PARA LA SOLEMNIDAD DE LA NATIVIDAD DE SAN JUAN BAUTISTA 24-06-17

Hoy celebramos la solemnidad de la Natividad de San Juan Bautista, patrono de la Arquidiócesis de San Juan, Puerto Rico. La Iglesia habitualmente recuerda el día de la muerte de los santos y santas. Esta fiesta es una de dos excepciones (la otra es la Virgen María, cuyo nacimiento celebramos el 8 de septiembre). Estos dos nacimientos, junto al de Jesús el 25 de diciembre, son los únicos nacimientos que la Iglesia celebra.

Para este día la liturgia nos presenta como primera lectura el “segundo canto del Siervo” del libro del profeta Isaías (49,1-6), uno de los cantos vocacionales más hermosos de la Biblia, y que puede muy bien referirse al llamado particular de cada uno de nosotros.

“Antes de que mis padres escogieran mi nombre, Dios ya lo tenía en su pensamiento. Me llamó por mi nombre, y existí; me dio mi nombre, y gracias a él los demás pueden dirigirse a mí, y yo puedo responder, ser responsable. Dios sigue pronunciando mi nombre, y de ese modo me llama a ponerme incesantemente en marcha, a estar en continuo crecimiento”. Cada vez que leo el evangelio que nos presenta la liturgia de hoy (Lc 1,57-66.80), viene a mi mente este pasaje tomado de uno de mis libros favoritos, Te he llamado por tu nombre, de Piet Van Breemen.

Desde la eternidad, Dios ya nos había pensado y, más aún, sabía nuestro nombre; y ese nombre va atado a una misión que Él mismo ha encomendado a cada uno de nosotros. Por eso somos únicos, irrepetibles; y por eso nuestra misión, aunque parezca sencilla, forma parte de ese plan maestro de Dios que llamamos historia de la salvación.

Ese fue el caso de Juan el Bautista. Al igual que ocurre muchas veces hoy día, pretendían poner al niño el mismo nombre de su padre: Zacarías. Pero Dios tenía otros planes. “¡No! Se va a llamar Juan”, exclamó su madre Isabel, inspirada tal vez por el Espíritu Santo con que María la había contagiado en la Visitación (Lc 1,39-56); el mismo nombre que el Ángel le había anunciado a Zacarías al informarle que su esposa, la que llamaban estéril, iba a dar a luz un hijo. Por eso Zacarías escribe en una tablilla: “Juan es su nombre”; y en cumplimento de lo profetizado por el ángel (1,20) recupera su voz.

El nombre escogido por Dios para el niño, Juan, significa “Dios es propicio” (o misericordioso), y también “Don de Dios”, y apunta a la inminencia y la importancia del camino que Juan habrá de preparar: “Preparad el camino del Señor, allanad sus senderos”, porque Jesús llega (Cfr. Lc 3,4). Cuando Dios piensa nuestro nombre, en el mismo va implícita la misión que tenemos que desempeñar en la vida, es decir nuestra vocación.

En esta solemnidad de San Juan Bautista, pidamos al Señor que nos ayude a discernir cuál es la misión que Él tenía en mente para cada uno de nosotros el día en que nos llamó por nuestro nombre, y existimos…